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El ciclo de vida de los estadios

Construir, remodelar, demoler y volver a empezar… Una monografía sobre el ciclo que recorren todos los estadios deportivos.  Índice 1. P...

Boca Juniors

Brandsen y Del Crucero
La ubicación de la cancha de Boca es la misma desde 1924: el predio comprendido entre las calles Brandsen, Del Valle Iberlucea (antes Del Crucero) y las vías y terrenos del Ferrocarril General Roca (Casa Amarilla). El estadio anterior estaba en la Dársena Sur a unas 7 cuadras de distancia.
Vista aérea (circa 1938).
Plano de La Boca en el que se indica la ubicación de la cancha de Boca (circa 1935)
En 1922, los dirigentes de Boca comenzaron a construir el estadio en un predio alquilado al Ferrocarril del Sur. Los trabajos se prolongaron hasta mediados de 1924.
Foto del estadio antes de la inauguración (circa 1924).
Vista desde la cabecera de Casa Amarilla antes de la inauguración (circa 1924).
Vista de la cabecera sobre Casa Amarilla (circa 1924).
Vista de la cabecera de Casa Amarilla (circa 1924).
Vista de la tribuna lateral de la calle Del Crucero (circa 1924).
El 6 de julio de 1924, la bandera de Boca fue trasladada a pie desde la vieja cancha de la Dársena Sur por un reducido grupo de socios, seguidos por 3.000 simpatizantes. El estadio se inauguró con la presencia del Presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, en un partido amistoso con Nacional de Montevideo.
Inauguración del estadio (6 de julio de 1924).
Primer partido (inaugural): 6 de julio de 1924. Boca  2 - Nacional (Uru) 1.Primer partido (oficial): 3 de agosto de 1924. Boca 5 - Palermo 2.
Inicialmente el estadio contaba con una tribuna oficial techada sobre las vías del ferrocarril, más dos tribunas populares: la cabecera de Casa Amarilla y la lateral sobre la calle Del Crucero.
Foto del estadio del día de la inauguración (6 de julio de 1924).
Tribuna Cabecera de Casa Amarilla. Boca 2-0 Nueva Chicago (25 de octubre de 1925).
Tribuna Oficial Techada. Boca 2-0 Nueva Chicago (25 de octubre de 1925).
Rápidamente se incorporaron tribunas en los 4 costados de la cancha. 
Montaje de la cabecera de la calle Brandsen (circa 1925). Foto aportada por @carlosaira11 xenen.com.ar
En 1925 este estadio fue sede del Campeonato Sudamericano junto con el de Sportivo Barracas.
Vista general (circa 1925).
Vista aérea desde las vías (circa 1930).
En este estadio Boca obtuvo en la etapa amateur los títulos de 1924 y 1926 de la Asociación Argentina de Football.
Boleterías e ingreso al estadio por la calle Brandsen (circa 1928)
En 1925 Boca Juniors no completó el torneo pues realizó una exitosa gira por Europa, al cabo de la cual se le concedió el título de Campeón de Honor.
Tapa de El Grafico nº 290 del 24 de enero de 1925.
Regreso de los jugadores de la gira de 1925 enfrente de la tribuna oficial de Brandsen y Del Crucero.
Regreso de los jugadores de la gira de 1925 enfrente de la tribuna oficial de Brandsen y Del Crucero.
Equipo campeón de 1926.
Equipo de cuarta división frente a la tribuna oficial (circa 1926).
El 17 de julio de 1927 el Real Madrid obtuvo aquí su primera victoria fuera de Europa, al batir 2 a 1 al primer equipo de Boca Juniors. Fue la revancha del encuentro que, el 22 de marzo de 1925, Boca ganó 1 a 0 en el viejo estadio de Chamartín en Madrid.
Equipo de Boca que perdió 2 a 1 con Real Madrid (17 de julio de 1927).

Luego de la re-unificación de las Asociaciones en 1927, en este estadio volvieron a enfrentarse Boca y River después de 8 años (el último partido lo habían jugado en 1919 en la anterior cancha de Boca en Ministro Brin y Sengüel).
Boca Juniors 1 - River Plate 0 (4 de diciembre de 1927).
Boca Juniors 1 - River Plate 0 (4 de diciembre de 1927). Foto aportada por @PabloKersevan.
Edición del diario La Argentina del 5 de diciembre de 1927. Imagen aportada por @mariorios180
Cabecera sobre la calle Brandsen (circa 1928).
Yustrich, Cerro y Varallo frente a la cabecera de la calle Brandsen (circa 1934). Notése el curioso empalme en diagonal con la tribuna lateral (que se puede ver colmado en la foto precedente).
Cabecera sobre Casa Amarilla vista desde la tribuna oficial (circa 1928).
Vista desde la calle Brandsen y acceso por escalera a la tribuna cabecera (circa 1928).
Tribuna oficial vista desde la cabecera de la calle Brandsen (circa 1928).
Vista panorámica desde la esquina de Brandsen y Del Crucero (circa 1928).
Tribuna oficial vista desde la popular de la calle Del Crucero (circa 1928).
Enrique Vernieres en una máquina de nivelación del campo (circa 1934). En el fondo la tribuna oficial.
Arico Suárez junto a los brasileños Bibí y Moisés frente a la tribuna oficial (circa 1934).
En 1928 se jugaron aquí 2 partidos de la gira del equipo escocés Motherwell: el 2 de junio con un combinado de la Asociación Argentina (victoria escocesa por 3 a 0), y el 9 de julio con Boca Juniors (victoria xeneize por 2 a 0). Cabe notar que en esas fechas, los mejores jugadores locales se encontraban en Holanda disputando el torneo olímpico.
Argentina 0-3 Motherwell (2 de junio de 1928).
En agosto de 1928 se presentó en este estadio el Barcelona de España, que estaba de gira por el país.
Boca Juniors 1-2 Barcelona (18 de agosto de 1928).
En 1929 se inauguró un importante sistema de iluminación compuesto por 4 torres metálicas: 2 sobre el techo de la tribuna oficial y 2 sobre la tribuna Del Crucero.
Tribuna oficial con torres de iluminación (circa 1930).
Primer partido nocturno: 24 de diciembre de 1929. Boca 5 - Newell's 2.
Cabecera de Casa Amarilla desde la tribuna Del Crucero (circa 1930).
Tribuna Del Crucero con torres de iluminación (circa 1930.
Vista del estadio iluminado (circa 1929).
En 1930 Boca Juniors obtuvo el campeonato de la unificada Asociación Amateurs Argentina. Fue el último campeón amateur del fútbol argentino.
Equipo de Boca Juniors, campeón de 1930.
Público en la tribuna de socios y foto del goleador Roberto Cerro (circa 1928).
Vista parcial de la tribuna oficial (circa 1934). Foto de El Gráfico.
Último partido (amateur): 22 de marzo de 1931. Boca 4 - Atlanta 1
Primer partido (profesional): 31 de Mayo de 1931. Boca 0 - Chacarita 0
Tapa de la 6ª edición del diario La Razón (31 de mayo de 1931)
En la era profesional Boca Juniors obtuvo en esta cancha los títulos de los años 1931, 1934 y 1935.
Vista de la tribuna oficial y la cabecera de Casa Amarilla tomada desde la terraza del edificio de la esquina de Brandsen y Del Crucero (circa 1930).

 Boca 0-2 San Lorenzo (16 de agosto de 1931). Tribuna oficial
 Boca 0-2 San Lorenzo (16 de agosto de 1931). Cabecera sobre la calle Brandsen.
Boca 1-1 River (20 de septiembre de 1931). Suspendido, Boca ganó los puntos. Tribuna de la calle Del Crucero.
Boca 1-1 Independiente (25 de octubre de 1931). Tribuna de la calle Del Crucero.
Cabecera de la calle Brandsen (circa 1932).
Boca 3- Gimnasia 2 (24 de septiembre de 1933). Tribuna de la calle Del Crucero y cabecera sobre Brandsen.
Boca Juniors 4-1 River Plate (16 de junio de 1934). Tribuna cabecera de la calle Brandsen. Al fondo se ve el puente transbordador Nicolás Avellaneda.
Esquina de Brandsen y Del Crucero (circa 1935). Se ve parte de la cabecera de la calle Brandsen.
Fotografía aportada por José Luis Pelosi.
Boca 2-0 Vélez (3 de mayo de 1936). 5ª fecha de la Copa de Honor. Tribuna oficial.
Codo de Brandsen y del Crucero. Boca 0-1 Independiente (6 de junio de 1937). Misma toma de la foto anterior, pero desde adentro de la cancha (fotografía aportada por José Luis Pelosi).
Desde 1933 ya se planeaba la construcción de un gran estadio de cemento.
Proyecto preliminar de estadio de Boca Juniors (circa 1933).
Proyecto preliminar de estadio de Boca Juniors (circa 1933).
Afiche para promocionar la construcción del estadio con el proyecto de 1933.
En 1934 se presentó el proyecto definitivo, pero los trabajos no comenzaron hasta principios de 1938.
Último partido: 10 de abril de 1938. Boca 1 - River 2
Maqueta del estadio de Boca juniors. Memoria y Balance de AFA de 1934.
La tribuna de la cabecera a Casa Amarilla de la vieja cancha de madera fue montada en la cancha de Ferro Carril Oeste sobre la calle Martín de Gainza. Boca actuó allí de local mientras construyó su nuevo estadio, que inauguró el 25 de mayo de 1940.
El estadio de Boca Juniors en su primer partido oficial (2 de junio de 1940).
Estadio del Club Boca Juniors (circa 2013).
Vista aérea del estadio de Boca y el predio de Casa Amarilla (circa 2015).
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A fines de 1934, la redacción de la revista Caras y Caretas encomendó a Emilio Dudeló una serie de artículos sobre los orígenes de los 14 equipos de fútbol que ese año completaron el torneo de la Liga Argentina. Cabe notar que, en aquel tiempo, la mayoría de los clubes tenía menos de 30 años de antigüedad y varios de sus fundadores fueron entrevistados. No fue una tarea de investigación (hay datos errados), sino de compilación de lo que hasta ese momento sólo eran anécdotas que se transmitían por tradición oral. Con el tiempo, estos artículos se convirtieron en documentos esenciales que ayudaron a preservar la rica historia del fútbol en la Argentina.

Se transcribe a continuación el artículo completo correspondiente al Club Atlético Boca Juniors:
En este link podés descargar el PDF del artículo original con fotos.

Para cada jugador del Club Atlético Boca Juniors hay un millar de hinchas entusiastas. 

Un club fundado en el banco de una plaza. — Tristes comienzos y penosa vida. No les contestaban ni las notas. — Un grupo de hombres resueltos a triunfar. — Una sesión memorable, — Los grandes jugadores de Boca. — Encuentros célebres. — La primera copa ganada se hace humo. — Prosperidad increíble. — Entusiasmo de la hinchada boquense.— Cifras fantásticas que no parecen posibles. — ¡Boca! ¡Boca! ¡Boca!

Un club fundado en el banco de una plaza 

FINALIZABA el mes de marzo de 1905. Caía la tarde y, sentados en un banco de la plaza Solís, más o menos a la mitad de la cuadra de la calle Suárez, tomaban el fresco Juan y Teodoro Farenga, Esteban Baglietto, Santiago P. Sana, Artemio Cárrega y Alfredo Scarpattí. Los ánimos parecían estar exaltados. Se hablaba en voz alta, y se mezclaban en la conversación frases en genovés, expresiones criollas y alguna que otra interjección castiza, que daba colorido a la polémica. ¿De qué hablaban aquellos respetables vecinos de la Boca? Difícilmente podría reconstruirse el pintoresco diálogo de aquellos entusiastas del fútbol; pero lo que se recuerda perfectamente en las crónicas de la época es que en aquel banco se estaba realizando un acto trascendental para el deporte argentino. Hacía cuatro años que, entre la muchachada estudiantil boquense se venía desarrollando una marcada afición a reunirse en los terrenos baldíos, para darle puntapiés a una pelota, siguiendo el ejemplo de los empleados del Ferrocarril del Sud, quienes, en Banfield, se reunían todas las tardes los sábados y domingos, para jugar a lo que en la Boca llamaban muchos el "juego de los ingleses locos." Y como es natural, se inició poco a poco la rivalidad entre los estudiantes de uno y otro colegio; luego esa rivalidad fue tomando cuerpo y dentro de los mismos colegios se organizaron bandos, que se desafiaban, distinguiéndose unos de otros con el nombre de la calle en que vivía el jugador que capitaneaba el grupo y hubo "Los de La Madrid", "Los de Brandsen", "Los de Brown", "Los de Olavarría", "Los de Pedro Mendoza". La afición crecía, y crecían los muchachos, formalizándose ya la lucha y cobrando seriedad el juego; y vinieron los primeros entreveros entre lo que se llamaron "Barras", recordándose como las mis temibles: "Barra de Frugonni", "Barra Stagnetto", "Barra Vignolo", "Barra Bertagni", "Barra Tirolessi", etc., etc., todas ellas bautizadas con el nombre del jugador más destacado y de más "arrastre" en el vecindario del barrio. Y, más o menos en 1903, las agrupaciones de aficionados realizaron la organización de los primeros clubs de fútbol de la Boca, que fueron "La Rosales", "Santa Rosa", "Los Andes", "Libertad", "General Soler", "San Martín" y otros. Los encuentros entre jugadores de uno y otro club se realizaban siempre en un terreno baldío, que existía en las calles Wenceslao Villafañe y Pedro de Mendoza, y de estos encuentros amistosos al principio, surgieron rencillas, se formaron camarillas, nacieron antagonismos, y la competencia entre unos y otros trajo la infaltable rivalidad, y esa rivalidad determinó al grupo de boquenses más destacados a organizar una formal escisión en los citados clubs, para formar seriamente un club de fútbol que representara la verdadera y sana afición de! barrio. Era justamente para eso para lo que aquel grupo de conspicuos vecinos de la Boca se reunían todas las tardes en el banco de la plaza Solís. De aquellas acaloradas discusiones, reñidas polémicas, animadas conversaciones y de aquel cambio diario de ideas, surgió el andamiaje, podría decirse, que sirvió para levantar, sobre sólidas bases, una entidad social nueva y bien organizada. Y así fue cómo, el 3 de abril de 1905, en aquel banco de la plaza Solís, que, de existir ahora, sería un banco histórico para el deporte porteño, fue fundado el Club Atlético Boca Juniors.

De cómo perdió Boca la primera copa ganada
APENAS conocida la creación del nuevo club, más de un centenar de firmas llenó las primeras páginas del libro de socios del flamante Boca Juniors, y se obtuvo el primer field en un terreno de las calles Pedro de Mendoza y Colorado, donde más tarde se instaló la Usina Eléctrica de la compañía ítalo Argentina. Su segunda cancha la tuvo Boca Juniors en la isla Ingeniero Huergo, donde los socios disfrutaron de la primera casilla para presenciar los partidos. Ingresó a los seis meses de fundado en la llamada "Liga Villa Lobos", y realizó tan brillante campaña, que obtuvo la copa del campeonato. Pero, un inesperado y poco deportivo suceso determinó que aquel primer trofeo de victoria, ganado en buena ley, no llegara nunca a figurar en el club. La copa había sido disputada y ganada, pero el presidente de la liga mencionada desapareció un buen día, se llevó la copa y se llevó otras muchas cosas, sin dejar rastro y sin que hasta la fecha volviese a saberse nada de él. En desagravio, por la desaparición de la copa, les fue ofrecida una copa de champaña a los defensores del prestigio de Boca Juniors; y cuentan las crónicas de la época que cada uno de los jugadores resolvió llevarse la copa en la que había bebido, que en aquellos tiempos eran copas de metal blanco. De donde resultó que el "team" que había perdido la copa ganada, salió después de la desaparición del trofeo, con un saldo a favor de once copas, y agregan las crónicas que, quien había ofrecido aquella demostración tuvo el simpático gesto de enviarle una copa al capitán del equipo, que era don Santiago Bacigaluppi, que no había concurrido a la demostración, "para que los muchachos completen la docena". Los muchachos eran: Juan R. Brichetto, José Farenga, Pedro Molledo, Alberto Penny, Marcelino Vergara, Santiago Bacigaluppi, Arturo Penney, Juan Priano, Vladimiro Bacigaluppi, Juan A. Farenga, Juan de los Santos, el popularísimo primer arquero del club, llamado cariñosamente por la afición "el negro De los Santos", y Luis Cerezo. Se cuenta un chiste de la época. El negro De los Santos era un arquero formidable, y difícilmente los contrarios lograban hacer un gol en el arco que él defendía. — ¡ Claro — exclamaban los jugadores enemigos, — cómo quieren que hagamos blanco en el arco, si lo que tienen en él es un negro!

Le negaban hasta las chapas de cinc usadas

CUÁNTAS amarguras y cuántos desengaños en los primeros tiempos! Al entusiasmo con que se inició el club siguió una época de desaliento por la indiferencia de los que no creyeron jamás en el porvenir de Boca Juniors. A esa indiferencia pasiva de unos se unía el derrotismo de otros y la maldad de los más, que, por envidia, trataban de hacerle al flamante club toda la guerra posible. Hay en la historia de Boca Juniors un episodio pintoresco que pinta admirablemente el contraste de la época de su iniciación y la de sus primeros triunfos, que fueron ya la base definitiva sobre la que marchó de éxito en éxito, como sobre rieles. La Sociedad de Socorros Mutuos de la Boca del Riachuelo, conmemoraba, allá por el año 1907, el aniversario de su fundación; y, como todos los años, celebraba en un terreno baldío, una quermese de carácter popular. El terreno era cercado con chapas de cinc, para evitar la curiosidad de los transeúntes y la aglomeración de pilluelos. Terminadas las fiestas era costumbre rematar las chapas de cinc. Boca Juniors tenía ya su cancha, sin alambrar aún. Su comisión directiva comisionó a uno de los dirigentes más entusiastas, Atilio Banchero, para que se apersonara a la citada sociedad y consiguiera que aquellas chapas de cinc le fueran 'vendidas al club a un precio equitativo, con facilidades de pago, pero con la garantía de los miembros de la comisión directiva. Por aquel entonces, época de iniciación del hoy poderoso club, aquella gestión no prosperó, pero no solamente no prosperó, sino que los miembros de la comisión directiva de la Sociedad de Socorros Mutuos de la Boca del Riachuelo no se dignaron ni siquiera contestar a los infelices futbolistas que tenían semejantes pretensiones", y las planchas de cinc fueron sacadas a remate y malvendidas, a quien, desde luego, podía adquirirlas al contado. Pasó el tiempo. La cancha de Boca Juniors fue alambrada, y he de recordar más adelante en qué forma, pues también es pintoresco este episodio de su vida; y comenzaron a jugarse partidos de beneficencia, llenando el "cuadrado" muchedumbres entusiastas que dejaban respetables cifras todos los domingos como recaudación, en concepto de entradas. Un buen día —era secretario ya de Boca Juniors el mismo señor Atilio Banchero, que firmara la solicitud famosa de las chapas— se encontró una nota con el membrete de la Sociedad de Socorros Mutuos de la Boca del Riachuelo, y no sin sorpresa vio que aquella entidad se dirigía a Boca Juniors pidiéndole la realización de un partido a beneficio de su caja social. Se reunieron los dirigentes de Boca Juniors y, por unanimidad, resolvieron organizar el partido, que, por cierto, dejó líquido a la citada sociedad más de dos mil pesos, cantidad respetable en aquellos tiempos. Así pagó Boca Juniors el desaire de aquélla con la gran satisfacción moral de poder devolver bien por mal, y de ponerle una posdata a la nota con que le comunicaba el resultado financiero del partido, en la que decía: "Lo que lamentamos muy sinceramente es que los distinguidos miembros de esa comisión hayan tenido que aguantar al sol nuestro encuentro, pero por falta de chapas de cinc nos vemos privados, por ahora, de tener sombra en la cancha; a propósito de lo cual rogaríamos a esa comisión, se digne contestamos la solicitud que hace siete meses le hemos presentado".

Un acta pintoresca del año, 1906
En un viejo libro de actas que tenemos ante la vista, encontramos algunos hechos interesantes, que ponen de relieve las vicisitudes, pasadas en los primeros tiempos. Dice el acta: "En la ciudad de Buenos Aires a los 20 días del raes de febrero de 1906, reunidos en asamblea extraordinaria, los socios Juan R. Brichetto, J. A. Farenga, P. Orsero, Teodoro Farenga, Luis Cerezo, Santiago Sana y J. Salgueiro, el señor presidente, que era Brichetto, declara abierta la sesión". Después de narrar las incidencias de la elección que confirmó en sus cargos a los nombrados miembros, dice el acta; "J. A. Farenga dice que, en vista de que un amigo suyo podría hacer las redes para los arcos, sin cobrar nada, pide que se compre el hilo necesario para ese objeto, lo que es apoyado. Esto último queda sin efecto, debido a que el señor J. Brichetto manifestó que iba a regalar el hilo necesario para el trabajo. El señor Cerezo, a continuación, manifestó que iba a regalar las agujas necesarias par tejerlas, y el señor Santiago P. Sana finalmente manifestó que el iba a regalar unas redes, adecuadas para los arcos, con lo cual quedaron sin efecto las anteriores ofertas. Nuevamente el señor J. A. Farenga pide la palabra para decir que él regalará las banderitas para los "corners", como también los tirantes transversales para los arcos". Más adelante se resuelve asociarse con la sociedad recreativa "Los Farristas", para poder alquilar a medias un salón que sirva para realizar las asambleas y se da entrada en aquella memorable sesión a los socios nuevos: Arturo Chiape, Ramón Ferreira, Juan Priano, Esteban Baglietto, José Ferrari, Vicente Oñate y Juan González, que resultaron más adelante destacados jugadores del club, como Juan Priano, que figuró en el primer team oficial de la institución como destacadísimo "half" izquierdo, y fue uno de los más populares defensores de los colores boquenses, y es aún uno de los más populares socios del club. El gasto para alambrar la cancha fue motivo de una acalorada discusión. La suma era respetable. Se necesitaban tres mil pesos, suma fabulosa, teniendo en cuenta la precaria situación del club, y la no muy holgada situación financiera de sus asociados y dirigentes. Pero se impuso el entusiasmo, el amor hacia la institución y la fe con que todos veían el porvenir de Boca Juniors, y allí mismo se cotizaron entre todos y se logró reunir aproximadamente la mitad de la suma necesaria. Don Juan R. Brichetto volvió a dar la nota generosa, prestando al club, sin interés alguno, y a pagar en la forma y cuando se pudiera, la cantidad que faltaba. La cancha después de aquella memorable sesión ya tenía alambrado, red para los arcos, banderines y una dosis mayor de optimismo y entusiasmo en sus hombres.

Nos habla un hincha de los primeros tiempos
TRAS un mostrador de una casa de comida, un viejo socio del club, "pipa en buca", llena cívicos de cerveza y vasos de "barbera", mientras rememora tiempos idos, haciendo una rápida historia deportiva de los primeros tiempos de Boca Juniors, — El Boca es un club viejo... ¡madonna!... Al principio ingresó a la Liga Porteña; después en la Central y luego en la Albión, donde nuestros muchacho ganaron el campeonato dos año seguido. El viejo hincha del club boquense, descansa después de secar con el trapo el brillante mostrador de cinc, y cierra sus ojos, para reconcentrarse en los recuerdos: — Que tim... ¡madonna I... que tim que teníamo... guañaba a tuto lo cuadro... Osté tenía que ver al negro De los Santos en el arco... Era propio un Laforia — y el buen tano recuerda con cariño al invencible arquero de los primeros tiempos, y sigue hablando, pero hay que traducirlo. Recién en 1907 el club ingresó en la Asociación Argentina, y jugó el primer partido con Belgrano, segunda división. El estreno fue excelente, pues Boca se clasificó primero en la sección, con tres empates. Correspondió luego al club jugar la semifinal con Racing, siendo vencido, pero al año siguiente Boca le ganó a F. Carril Oeste 2 a 0. En 1910 disputó la semifinal para el ascenso a primera con Nacional: lo venció por 3 a 0, pero nuevamente Racing derrotó a Boca por 2 a 1. Se formó después la Federación Argentina, y a raíz de la división producida, Boca Juniors fue ascendido a la primera división de la Asociación, consiguiendo clasificarse 3º en el campeonato. En 1913 fue, exceptuando River Plate, el único que venció a Racing, por 1 a 0. Los ojitos del viejo hincha, brillan de entusiasmo al recordar aquel partido: — Bertolini hizo el gol, e por la noche de ese día, la Buca entera estuvo de fiesta, ¡Eh cume no iba a estarlo!... Lo de Cacace... lo de Priano, el café París e La Unión... estaban totalmente lleno de aficionado... ¡También no era para meno! E ¿qué me dice del match jogado por la Copa Competencia en 1918 con Racing en la cancha de Gimnasia y Esgrima? ¡Qué juego... mama mía... qué juego!... Fíquese qué nene se teníamo nosotro: Tcsorieri, Garasini, Acquila, López, Corvetto y Mainardi, Calomino, Bertolini, Martín, Brichetto y Sánchez, A lo treinta menuto recién le pudimo meter un gol. Abrió el score Corvetto después de un centro de Calomino... La tarde terminó a favor de Boca 3 a 0. ¡No le digo nada la que se armó por la noche en la calle Almirante Brown y en todo lo boliche!... Otro partido papa fue el que le jogamo a River Plate el mismo año. Boca 1 River 0 y el hincha se frota las manos. Hay que ver. Toda la tarde hubo desfile de entusiastas per la calle Almirante Brown En el mercado Solís se le ofreció una cena a los jugadores... La casas de comercio iluminaron sus frentes... los café, se vieron repleto de concorrencia y al restauran de Torres, un entusiasta ordenó que comiera todo el mundo per cuenta suya. ¡Eso tiempo han pasado!... ¡Qué entusiasmo! Bueno, con decirle que la policía tuvo que intervenire en una punta de incidente... ma pero, Boca Júnior fú campione boquense de primera división de la intermedia, de la segunda, de la tercera, de la cuarta e anque de los veteranos...

Los grandes jugadores de otros tiempos

MA el Boca Juniors "Avanti, molto piu avanti ancora" come dijo el gran socio de Boca, Juan F. Caronni — dice alegre ya el viejo entusiasta, ofreciéndonos una copa de barbera, mientras murmura entre dientes el nombre de viejos jugadores. — Cerezo... uno de lo primero... del club... Un nuevo hincha copa la parada y sigue historiando a viejos jugadores: — Pedro Calomino, sin disputa —nos dice— es el mejor jugador que ha tenido Boca; Mario Busso que, con López y Elli compusieron durante mucho tiempo la invicta línea media de nuestro cuadro; Segundo Médici, considerado como uno de los "half" más ágiles de los fields argentinos; Ludovico Bidoglio, el formidable full back; Américo Tesorieri, el invicto guardavalla de 1921 en el Campeonato Sudamericano, que mantuvo a raya, sin rendirse a los paraguayos, uruguayos y brasileños; Juan Garibaldi, el fullback ideal, a quien llamaban la sombra negra de los forwards de la "edad de oro" de fútbol argentino; el pobre Chito, como se le llamaba cariñosamente, tuvo que retirarse de las canchas después de un grave accidente sufrido en el primitivo field de Wilde, jugando contra Banfield. El entusiasta partidario de Boca Juniors que ha sustituido como informante al dueño del boliche, sigue hablándonos con calor de los viejos jugadores que tanto prestigio dieron al club; y desfilan los nombres de Domingo A. Tarasconi, el gran forward cuyas célebres "cortadas" y soberbios shots lo hicieron popularísimo. Máximo Pieralini, Enrique Bertolini, Carlos Capellini, Antonio Cerrotti, Dante Pertini, Emilio Nonatti, Ramón Mutis, Armando Oliva, Alfredo López, Antonio Cortlla, Alfredo Martín, Alfredo Garasini, Carmelo Pozzo y otros de la "guardia vieja" como Becas, Fabiani, Anglese, Fuentes, Cappelletti, Fuentes, Mainardi, Lamelas, Zacevich, Acquila, los hermanos Taggino y Marcelo Martínez...

Un caso realmente extraordinario
HAY en la historia del Club Atlético Boca Juniors casos y cosas de gran interés, que ponen de relieve el espíritu de verdadero altruismo y de entusiasta desinterés, con que, desde todos los cargos, directivos o de jugadores, se vive pensando en aportar al club todo el esfuerzo y toda actividad por el bien de la institución. Martín Pupilli es uno de los viejos jugadores del club. Ha sido capitán y ha tenido una brillante foja de servicios en las canchas. Tiene tal afición por este deporte, y es tal su cariño por el club, que desempeña en la actualidad el cargo de jefe del vestuario de los jugadores. No menos de un centenar de jugadores tienen bajo su custodia su ropa y sus botines y cual no será la práctica extraordinaria que este hombre tiene y hasta dónde habrá llegado el análisis de cada jugador, que varias veces se ha sometido a la prueba de que se haga una montaña de botines sueltos de cincuenta o sesenta pares, y él no solamente encuentra rápidamente las parejas, sino que, sin que tengan señal alguna, número, ni iniciales, sabe perfectamente a qué jugador pertenece cada par de botines, no obstante ser todos de igual forma y color. Y es que este hombre, que lleva en Boca Juniors casi tres lustros, conoce hasta en sus mínimos detalles el modo de jugar de lodos los hombres de cada cuadro y las características y peculiaridades de cada jugador. Enseñándonos algunos pares de botines que el llama "históricos" y que en realidad lo son para el deporte, nos dice: —Estos, vea, son de Tesorieri— y al recordar al formidable arquero, nos señala en el calzado el desgaste de la punta, que caracteriza los tiros directos de aquel jugador, implacable defensor del arco boquense. Va sacando botines y nos habla de Elli, de Tarascóni, de López, de Bidoglio, y en cada par, va indicándonos ¡a seña! imborrable que dejó la manera de "patear" que cada cual tenía.

Un jugador fenómeno de su época

EL nombre de Calomino ha pasado en los primeros capítulos de este artículo y no es posible dejar de dedicarle unas líneas especiales a este jugador de Boca Juniors, que fue en su época un verdadero "fenómeno". Creador de una serie de "martingalas" para desorientar a sus adversarios, su juego era realmente espectacular y original. Nadie como el inolvidable "wing" derecho, para desconcertar a los jugadores contrarios. Quién no recuerda su célebre "agachada" cuando con habilidad extraordinaria llevaba la pelota en zigzag rapidísimo y el que le seguía para quitársela, detenía su carrera, creyendo que caía al suelo, y Calomino volvía sonriente la cara y reanudaba su carrera, "gozando" al adversario desorientado. Quién no recuerda a Calomino en pleno avance, sorteando contrarios, dar a la pelota un original masaje con la planta del pie, fingir que la arrojaba hacia adelante y, cuando todos se lanzaban tras el balón, éste había retrocedido en un "recule", y, burlándose de todos, el gran wing volvía a tomarla con sus pies, para entrar por el claro dejado en línea recta al arco enemigo. La pelota manejada por los pies de Calomino obedecía sus movimientos más raros y desorientadores. Eran sus pies cruzando la cancha con el balón, algo así como las manos de una tejedora, y la pelota parecía adherida a él, obedeciendo los caprichosos arabescos de que era creador. Calomino tuvo su más sonado triunfo deportivo, que lo llevó a la cúspide de la admiración de la hinchada boquense, cuando gracias a su admirable "goal" se impuso a los jugadores uruguayos en el primer partido internacional en que intervino. Su foja, de jugador internacional, dice una biografía de Calomino, no ha sido superada por ningún jugador argentino, ni hay tampoco jugador alguno que posea tantos premios como él, conseguidos en lides internacionales, campeonatos, competencias, etc.

Una fotografía realmente histórica

ILUSTRA las páginas de esta nota una fotografía realmente interesante y original. Es la fotografía del primer "team" que en 1906 comenzó oficialmente a defender los colores de Boca. Hay en la fotografía un niño, que entonces no tendría más de tres años. Era la mascota del club. Vladimiro Bacigaluppi, aquel niñito rubio, es hoy jefe de una importante firma que se dedica al comercio de pasajes de ultramar. Detrás de la mascota está su padre, Santiago Bacigaluppi. Ambos aparecen retratados en la actualidad, en su compañía comercial... ¡Cómo cambian los tiempos! Don Juan Priano, una de las figuras más populares de la Boca, y que en la misma fotografía aparece junto a la mascota, con los brazos cruzados, fue un gran jugador y un luchador por la grandeza del club, hoy lo vemos sentado frente a su caja registradora en el popular restaurante de que es propietario en el barrio de sus amores. Con el banderín en la mano, se ve a la izquierda a Brichetto, alma del club desde su fundación hasta nuestros días. Don Juan R. Brichetto es uno de los hombres que más trabajaron por el club en todos los tiempos, desde todos los cargos y hasta llegar a presidente de la entidad, en más de siete períodos. De los demás jugadores, salvo uno o dos que han fallecido, casi todos, por sus actividades, viven alejados del deporte, pero llevan en el corazón el imborrable recuerdo de las primeras campañas de su club.

La actual comisión directiva

LAS comisiones directivas del Club se han sucedido bajo las presidencias de Luis Cerezo, Juan R. Brichetto, Pedro Giudice, Ludovico Dollens, Francisco Londeiro, Santiago Sana, Emilio Meinke, Emilio Gagliolo, Manlio Anastasi, etc. En la actualidad dirige los destinos de esta poderosa institución deportiva la siguiente comisión directiva: Presidente: doctor Ruperto Molfino, Vicepresidente 1º, doctor Luis O. Salesi; Vicepresidente 2º Agustín E. Macchi; Secretario general, Juan F. Caronni; Secretario de actas, Romualdo Baglietto; Secretario de correspondencia, Armando Bighero; Tesorero, F. Rogelio Bianchi; Protesorero, Rafael Pertini; Vocales: Virgilio Servio, Rogelio Napolitano, Atilio Oderigo, Eduardo I. Carrevedo, Alfredo Figari, Silverio Baratcha; Vocales suplentes: Bartolomé Arrigo, Ángel Ranucci, Paulino Napolitano; Comisión revisadora de cuentas: Eduardo L. Marabini, Adelio Cariboni y José Sanguinetti.

Cifras que parecen fantásticas
LAS líneas anteriores, que dentro de los estrechos límites de una crónica periodística, reseñan rápidamente la vida de creciente progreso de esta institución deportiva, tan popular y que tanto apasiona en estos momentos del campeonato, nos traen al presente en la progresiva evolución del club, saltando por encima de la última década, cuya historia está en la mente de todos los aficionados. Y al contemplar el contraste entre el ayer del Boca Juniors de 1906, y observar en cifras lo que hoy es la institución, a la que una vez no quisieron fiarle unas chapas de cinc, se explica uno el proverbio japonés que, traducido, dice así: "Pongan todos un mínimo de esfuerzo, un mínimo de voluntad y un mínimo de fe, y llegaremos al máximo de nuestras aspiraciones". Boca Juniors ha llegado a la meta gracias al esfuerzo, voluntad, tesón y fe de todos los que, al recibir su carnet de socios parecen convertirse en apóstoles de una sagrada causa. Agréguese a eso el auspicio popular, el calor afectivo del populoso barrio de la Boca, y el éxito alcanzado por el club es lógico y es justo. Aquellos hombres que al fundarse el club, no lograron que se les fiaran unas chapas de cinc para el primitivo field, acaban de comprar para levantar el futuro estadio un terreno en un millón de pesos. El club que se fundara modestamente en el banco de una plaza tiene hoy muy cerca de 25.000 socios. Aquel Boca Juniors al que le robaron su primer trofeo, tiene más de un centenar de ellos, ganados en campeonatos internos e internacionales, y las copas se cuentan por muchas docenas como si quisieran conmemorar así la primera docena de copas "ganadas" por el club. El club Boca Juniors marca cifras fantásticas en las recaudaciones de los partidos jugados en su cancha, y serían incalculables los millones de pesos puestos en movimiento por el club desde su fundación hasta la fecha. Durante el año en curso, la recaudación ha superado la suma de doscientos mil pesos. No es pues extraño que cada jugador cuente con un millar de entusiastas hinchas, y que cada hincha de Boca Juniors, sea partidario fanático de sus jugadores, a quienes alienta constantemente desde las tribunas, caldeando el ambiente con el clásico grito que a coro repiten siempre en los cuatro costados de la cancha las barras regimentadas de la hinchada boquense: ¡Boca! ¡Boca! ¡Boca! ¡Boca!§

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